lunes, 4 de agosto de 2014

Copa Mundial Femenina Sub 20, 5 a 24 de agosto

La fase de grupos ha deparado un enfrentamiento entre los dos finalistas de la anterior edición de la competición. Mientras que Países Bajos y España se vieron las caras en la cita brasileña que finalizo hace unas semanas, Alemania y Estados Unidos se medirán en la primera jornada del Grupo B en Canadá 2014, un duelo muy especial entre dos grandes del fútbol femenino que ya se enfrentaron en la edición que se disputó en Japón en 2012.

En aquella ocasión, las jóvenes promesas alemanas se impusieron por un claro 3-0, aunque doce días más tarde fueron las estadounidenses las que se llevaron el gato al agua en una final que volvió a enfrentar a ambos equipos.

“Lógicamente, perder la final de Japón fue una decepción para nosotras, pero la experiencia resultó muy enriquecedora para las jugadoras y eso es algo muy importante. Los partidos contra Estados Unidos son siempre duelos muy físicos en los que hay que emplearse al máximo”, declaró a FIFA.com Maren Meinert, la seleccionadora alemana, que ya dirigió al combinado germano sub-20 en la cita japonesa.

Cuestión de confianza
“Necesitamos hacer tres partidos buenos para superar la fase de grupos. El de la primera jornada contra Estados Unidos será un duelo muy complicado que tendremos que preparar muy bien y afrontar con la máxima concentración, lo cual no quiere decir que podamos bajar la guardia en los otros dos encuentros. Confío en que el equipo muestre su mejor versión en cada partido, lo que multiplicaría nuestras opciones de estar en la siguiente ronda”, asegura.

La seleccionadora estadounidense Michelle French también considera que una buena preparación es clave para llegar lejos. “Cualquier conjunto que participe en un Mundial debe tener unas cualidades técnicas y tácticas. La preparación será diferente para cada equipo. Lógicamente, todo el mundo quiere empezar con buen pie. Estamos preparadas y con confianza”, afirma una French que se muestra convencida de las posibilidades del combinado norteamericano.

Las jugadoras estadounidenses también afrontan con confianza el duelo frente a Alemania. “Se trata del primer partido y, como es lógico, queremos empezar bien”, asegura Lindsey Horan. “La presión es un poco mayor por la talla del rival, pero, independientemente del equipo que tengamos enfrente, lo que nos toca es mostrar nuestra mejor versión y hacer todo lo posible para ganar. Respetamos a Alemania y sabemos que, frente a nosotras, sus jugadoras saldrán al campo muy motivadas”, explica la delantera norteamericana.

Ilusión ante el estreno
Las palabras de Horan con respecto a la especial motivación de Alemania se confirman cuando hablamos con la internacional germana Manjou Wilde. “Está claro que Estados Unidos es un rival especial y que jugar contra ellas supone una motivación diferente. Se trata del oponente más poderoso que podemos tener enfrente y una siempre quiere jugar un partido así. No veo la hora de que el balón comience a rodar”, asegura. “Debutar contra Estados Unidos es algo muy especial, a lo que hay que sumar que el partido será la reedición de la final de 2012. Afrontamos el encuentro con mucha ilusión y queremos emplearnos al máximo sobre el campo”, añade su compañera Lena Petermann.

Los dos equipos lo tienen claro: el objetivo es empezar con buen pie. El duelo entre Estados Unidos, campeona del mundo sub-20 en tres ocasiones, y Alemania, con dos entorchados mundialistas de la categoría en sus vitrinas, promete ser un gran espectáculo.